La belleza de lo natural

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Abajo, en el mapa del mundo, en latinoamérica, en Chile, al sur de Chile... en la región de Los Lagos, se encuentra Panitao. A 20 minutos de Puerto Montt, a una hora de Calbuco... está este pueblo, vasto en su naturaleza, poblado por gente maravillosa, me tocó, y llegué hasta aqui para deleitar mis ojos con tanta belleza natural. No es algo obvio, es quizá la verdad. Es lo que recibimos, es como recibimos nuestro mundo, o mejor dicho, es como el nos recibió.. limpio, puro y bello. Aún hay rincones que podemos disfrutar, nos esperan y se nos ofrecen con la dicha de por fin poder cumpllir su misión. Deleitarnos con su belleza, alimentarnos y mimarnos con sus frutos.




Es verdad que en la ciudad, donde se ha cementado la mayoría de la tierra, uno se vuelve ciego y esto va en desmedro de una vida plena que pertenece realmente a la naturaleza. No hay que confundir la maravilla de los inventos y adelantos humanos, con ir borrando de nuestra vista lo que ésta necesita para vivir con una visión más amplia. No se crea que tener frente a nuestros ojos una bella vista natural no nos nutre, o no sirve para nada, al contrario ese es nuestro paisaje, ese es nuestro alimento como seres humanos. Entonces me pregunto, ¿Porqué vivir encerrados por 4 paredes y de repente buscar desesperadamente un rincón natural para nutrirse... porqué no vivir en la naturaleza, y de repente encerrarse para digerir y proyectar lo bello que hemos percibido?
Es increíble, pero llegué acá tan contaminada de la vorágine cidadina, que al principio me sentía culpable de estar largo rato mirando el paisaje o caminando y explorando, era como pérdida de tiempo, como si estuviera de vacaciones, pero no eran vacaciones, asi es que tenía que correr a hacer algo, para no sentirme inútil... Noo, ya llevo un año y medio acá, y todavía siento esa culpa, sobretodo cuando pienso en mis amigos y familiares que están en Santiago corriendo para todos lados para tener con qué sobrevivir. Pero ya he aprendido a gozar y como artista a absorver como esponja mis percepciones y sensaciones para poder transmitirlas al resto... Pinto, saco fotos, ahora tomé unas lanas artesanales que me sobraron de mi última creación, e improvisé un telar desde el techo al suelo, en mi linda pieza y estoy tratando de plasmar un paisale lindo que veo desde mi ventana... entrelazando lanas de colores.. pensando todo el rato en ser un buen nexo, entre la naturaleza y los que vean lo que hago.

Entonces decidí tratar de explicarlo. Lo que quiero decir hace rato, es que cada vez me convenzo más de la necesidad de la belleza en nuestras vidas, pero la belleza de lo natural que penetra en nuestros cuerpos y nos hace continuar...

Pucha, dejen todo, eso no es.. así no es. La verdad de una buena salud mental, la verdad de una vida de felicidad, de tranquilidad..

Los Etruscos

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Antes de introducirnos en el arte romano, no podemos dejar de mencionar el arte etrusco, ya que aunque fue una civilización que no alcanzó a formarse, su estilo artistico propio influenció de manera notoria el arte y la arquitectura romanas.

Los etruscos se ubicaron entre los cursos de los ríos Arno y Tiber, en el año 550 a.C. Crearon en Italia la más importante de las culturas anteriores a la romana y fue el único pueblo que creó una civilización y un arte evolucionado y bien determinado. Etruria fue siempre un pueblo marítimo, dedicado intensamente al comercio, especialmente con el Oriente; esto explica el nexo cultural que le une a Grecia durante todo el curso de su historia. Durante los dos siglos siguientes, fueron cayendo en poder de los romanos, una a una, las grandes ciudades etruscas. Finalmente, en el último siglo de la república romana, año 82 a.C. el pueblo etrusco no tardó en romanizarse.
Las distintas tendencias artísticas que abarcaron desde la época del siglo VII, VI, V, en adelante, se influenciaron unas a otras debido a las conquistas y al comercio. Por ejemplo, el arte de los etruscos fue muy dependiente del arte griego, influenciado por el arte jónico del Asia Menor, por el arte de Corinto y del Ática y finalmente por el arte helenístico. Podemos decir entonces que las tendencias que marcaron el arte etrusco son dos: la asiática y la griega. Como civilización, aunque su estilo era muy original, tuvieron la desgracia “de no haber tenido nunca tiempo de formarse”. 
Todas estas facetas artísticas griegas le suministraron fórmulas fructíferas, en especial por lo que respecta a la arquitectura, cerámica y artes plásticas. Pero sus características creativas que se manifiestan por la vivacidad del color y su gusto por la estilización, fueron inconfundibles. El arte etrusco era instintivo y dramático, fundamentalmente popular y artesanal con un efecto rápido de improvisación.
El arte etrusco es un arte dulce, feroz y dramático. Los etruscos son considerados un pueblo misterioso. Debido a que uno de los rasgos característicos de su civilización, fue su esencial preocupación por el más allá. Esto se refleja en la temática de sus frescos que evocan las danzas, los banquetes funerarios y todo lo dispuesto por la familia del difunto. El etrusco teme a sus dioses, misteriosos y secretos, y teme por tanto a la muerte. Su defensa consiste en hacer ver que no ha muerto, que sigue viviendo en el más allá. De ahí que el deber del artista sea, por una parte, reproducir fielmente los rasgos del difunto y, por otra, recrear en el mundo subterráneo la alegre seguridad cotidiana. Por lo tanto, podemos decir que el arte etrusco es esencialmente un arte aplicado (o práctico) y conserva a través de su desarrollo un carácter artesanal y decorativo. 
Etapas
Fase orientalizante s. VII-VI a.C.
Época arcaica s. VI-V a.C.
Época clásica s. V-IV a. C.
Época helenística s. lV-II a. C.
La fase de mayor esplendor es en el siglo VI a.C.

Al citar a Elie Fauré,  nos dice sobre los etruscos:

“Etruria, a la par que educadora de Roma, fue la etapa intermediaria de la civilización en su marcha hacia el Oeste.  Los anales materiales de la República romana nos informan tal vez mejor sobre el genio etrusco que sobre el de sus fundadores.  La bóveda, importada de Asia por los pelasgos y llevada a la Grecia primitiva por la descendencia egea de éstos, fue traída a Roma por su descendencia itálica.  La Cloaca Máxima  de Roma es obra de ingenieros etruscos y constituye el intestino de la ciudad, la víscera orgánica en torno a la cual habrá de instalarse su profunda materialidad, para crecer paulatinamente y proyectar sus brazos de piedra sobre la totalidad del mundo antiguo.  Desde el siglo Vl, el etrusco no se conforma ya con donar a Roma su religión y su ciencia augural.  Abre también alcantarillas, edifica templos, eleva las primeras estatuas y fragua las armas con que  Roma ha de esclavizarlo.  Funde el bronce, y esos bronces ostentan una áspera fuerza, encauzada totalmente hacia la mas intransigente expresión, rugosa y entera como la de esfuerzo hermano al suyo.  De hecho, las más originales manifestaciones de su arte tienen siempre algo de heleno y sin duda, por su mediación, de Asiria y de Egipto.”
La arquitectura etrusca
Los etruscos no conocían el mármol y no utilizaban la piedra en la construcción de sus viviendas. Estas eran de materiales más frágiles y de fácil deterioro como la madera y el barro crudo o cocido, los utilizaban porque eran más moldeables. La piedra se reservó para las tumbas y construcciones militares. Es por esto que lo que pervive de la arquitectura de este pueblo son documentos de las construcciones sepulcrales, y algunos lienzos de fortificaciones destinadas a proteger las ciudades.

Las tumbas eran excavadas a subsuelo y cubiertas en lo alto por una especie de cúpula


 La decoración de las cámaras funerarias etruscas revela la convicción de que el espíritu del difunto continúa sobreviviendo de algún modo después de la muerte.



Los deudos tratan de reproducir en el sepulcro el mismo ambiente del que el difunto gozaba en vida.  Escenas de banquetes, fiestas y danzas se observan en los frescos de la pared del fondo de las tumbas.


Los templos eran construidos en madera, enriquecidos con revestimientos y esculturas de bulto y en relieve realizadas en terracota, entre las que se destacan las Antefijas, (cabeza insertada en el centro de una aureóla o conchilla)

A diferencia de los griegos, el edificio se erguía sobre un alto podio. 


 La columna etrusca, llamada columna Toscana, se caracteriza por su fuste liso, base redonda y un capitel equino chato y abultado.


Lo que marca la diferencia fundamental entre los etruscos y los griegos es la introducción del arco para sustituir las pilastras y el arquitrabe.  Esta novedad arquitectónica se transmite a la arquitectura romana.
  
La Escultura etrusca
El genio etrusco se manifestó especialmente en los pequeños objetos.  Hábiles en la orfebrería, técnica del grabado y la granulación (reducir el oro a bolas infinitesimales y soldarlas una a una) produjeron joyas exquisitas y espléndidos espejos de bronce.  


La influencia del arte griego también se manifiesta en los relieves de los sarcófagos, cuya temática es inspirada también por las leyendas de la mitología griega.  Frecuente son las aventuras de los héroes homéricos en la temática de decoración de los sarcófagos. 
Gracias a la riqueza de los yacimientos, hierro, estaño y cobre, la metalurgia en Etruria fue la más intensa del Mediterráneo central.  Los etruscos fueron excelsos broncistas.
La loba capitolina, admirable bronce etrusco, fue llevada a Roma y considerada símbolo de la ciudad. Los gemelos Romulo y Remo son obra renacentista muy posterior.
La cabeza de muchacho,  es de bronce, y prueba de forma concluyente, que el retrato etrusco no es simple copia del griego, sino una creación original;  extraña mezcla de serenidad y pasión, directo precedente del retrato romano.
Las estatuillas votivas de bronce son muy numerosas en los santuarios etruscos, presentan una notable deformación en el sentido de la longitud.  Da a la figura humana un aspecto de pilar delgado y termina, con efecto surrealista, en una cabeza diminuta.
Los sarcófagos de terracota con los difuntos reclinados sobre su cobertura son la creación más típica del arte etrusco.  El difunto junto a su mujer, disfrutaba de una festividad.  En la sociedad etrusca, la mujer vivía en un plano de igualdad con el marido y compartía con él los banquetes y ceremonias.
 La influencia del arte griego también se manifiesta en los relieves de los sarcófagos, cuya temática es inspirada también por las leyendas de la mitología griega.  Frecuente son las aventuras de los héroes homéricos en la temática de decoración de los sarcófagos.
La Pintura etrusca
 En la pintura, el genio etrusco se expresó de forma más libre y atrevida.  En el mundo de los muertos la alegría de vivir surge como un caudal impetuoso.  Una vitalidad que pareciera que nace de profundidades que nos han sido negadas.
La técnica pictórica era la clásica del fresco.  Sobre una capa de revoque se dibujaba el contorno de las figuras, rellenadas luego con colores simples, pero de tonos brillantes y agradables.  Se nota una evidente inspiración griega, la diferencia la marcan las formas de la anatomía del modelo que muestra una clara indiferencia ante la exactitud y perfección de las proporciones y el realismo de los géneros del mundo griego.
Era muy común, el decorar con frescos las paredes de las tumbas, para que el difunto pudiera reencontrarse en el más allá con los momentos y aspectos más agradables y acostumbrados de las actividades que desarrollara en vida:  los banquetes, los juegos, las danzas, los deportes y, más raramente, escenas religiosas y mitológicas.
Los frescos de las tumbas conllevan una fantasía orientalizante.  Con plantas y animales extraños, figuras estilizadas y pintadas con contrastes crudos de colores,  atmósferas de ensueño y líneas graciosas o también purísimas.
Como vemos, el arte etrusco es influenciado por los estilos artísticos de Grecia y el Oriente,  como así, el estilo etrusco entrega con sus geniales creaciones tanto en la escultura como en la arquitectura,  un legado muy importante a los romanos.  Para terminar, citamos a Fauré:
“A la larga, de no haber conseguido Roma aplastar su germen, el genio etrusco hubiera acabado probablemente por aprovechar el ocaso de Grecia para realizarse a sí mismo al contacto con su tierra.  Tierra áspera, hacha de bosques, de torrentes y de montañas, aunque muy dibujada y definida. Pero el campesino de Etruria, encorvado sobre el surco o con la visión continuamente limitada por las colinas, no disponía del libre horizonte abierto ante el habitante de Grecia, traficante por los golfos e islas o pastor en las alturas.  De ahí que, en el arte etrusco, haya siempre un elemento fúnebre, violento y amargo.
Reina el sacerdote. Las formas se confinan en las tumbas. Las escultura de los sarcófagos, dos extrañas figuras, con la parte inferior del cuerpo quebrada y la superior hermética y sonriente, que se incorporan a medias, con la rigidez y la expresión mecánica de todos los arcaísmos; los frescos de las cámaras funerarias, que relatan sacrificios y degollaciones; todo, en fin, es fanático, atormentado y supersticioso. El mito y la técnica provienen frecuentemente de Grecia. Pero todo parece más cerca del infierno que los primitivos de Pisa pintarán, veinte siglos después, sobre los muros de su camposanto, que de las armonías de Zeuxis. El genio toscano se vislumbra ya en estas formas singulares, excesivamente alargadas, un tanto enfermizas y en donde ni el vigor ni la elegancia de la raza alcanzan a vencer su inquieto misticismo. Brota de ellas, sin embargo, una extraña energía, una vida misteriosa. Estos frescos sombríos parecen sombras fijadas en un muro. Se revela en ellos un genio decorativo pavoroso, un equilibrio constantemente perseguido y que se diría estilizado por la simetría aparente de los gestos rituales, del vuelo de los pájaros, de las ramas, las hojas y las flores. Algo semejante a una danza cogida al vuelo en el más fugaz de sus ritmos.”
 

el maestro Adolfo Couve Rioseco

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Pintor y escritor chileno. Nace en Valparaíso el 28 de marzo de 1940 y muere en Cartagena el 11 de marzo de 1998.



Detesto lo anecdótico y me carga la “imaginación”. 
No la he ocupado nunca. Si la ocupara podría hacer una novela al mes, pero no me interesan las novelas que consisten en andar destapando los techos de las casas para mirar lo que está pasando adentro. 
Esos son folletines, vida privada, escándalo. 
Un artista jamás hace eso, porque si yo me pongo a destapar los techos voy a encontrar un público que lee por curiosidad y no por la aventura del lenguaje


Couve se desarrolló como pintor intimista, como un realista nostálgico, cercano al naturalismo de los post-impresionistas y la vanguardia.
Realizó sus estudios primarios y secundarios en el colegio San Ignacio y sus estudios artísticos en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile, donde fue discípulo de Pablo Burchard. Además, realizó estudios en l’Ecole des Beaux Arts de París (1962-1963) y en The Arts Student League en Nueva York.     
Su labor docente se extendió desde 1964 hasta el día de su muerte, siendo profesor de Pintura e Historia del Arte en la Facultad de Arte de la Universidad de Chile, donde también fue profesor de Estética e Historia del Arte. Además fue Profesor Asistente de Augusto Eguiluz y Profesor de la Escuela de Arte de la Universidad Católica de Chile.
A pesar del reconocido talento plástico de este artista, desde 1971 hasta 1983, abandonó la pintura para dedicarse a la literatura y transformarse en escritor.
A partir del año 1983 retomó nuevamente la pintura, pero sin dejar de lado las letras, de modo que desarrolló ambas actividades.
Los últimos 12 años de su vida los vivió en Cartagena, uno de los lugares que más amaba el artista y que fueron la inspiración de sus últimas telas y textos.


Trayectoria
A través de sus paisajes, retratos, naturalezas muertas y figuras humanas, el artista buscó captar el momento fugaz, el instante, utilizando un lenguaje plástico muy natural, un expresionismo sensorial que se nutrió de la relación absolutamente directa del artista, con el objeto o tema de la obra.
Couve se apropió de pequeños instantes, de simples momentos e intentó hacer de ellos temas universales. El mismo  aclara que el pintor realista no copia la realidad, sino que la traduce con una actitud mística, absolutamente conciente de la muerte y con una necesidad de aferrarse a lo que ve.
Esta concepción más bien filosófica de la pintura refleja la actitud y sentimiento del artista frente al mundo, al arte y la vida. De este modo, en sus telas el tema se muestra como un pretexto para volcar, a través de su propia carga emotiva, la visión sensorial e intuitiva del modelo escogido.


Aportes
Entre premios y becas que obtuvo, destacan: Beca Escuela de Bellas Artes de París, Francia (1962); Tercer Premio, Salón Oficial, Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago (1963); Segundo Premio, Salón Oficial, Museo de Arte Contemporáneo de Santiago (1966); Premio Mérito, Concurso CRAV, Santiago (1967); Primer Premio, Concurso Acero del Pacífico CAP, Museo de Arte Contemporáneo de Santiago (1967); Premio de la Crítica 1989, especialidad Literatura, Círculo de Críticos de Arte de Valparaíso por su libro "La copia de yeso" (1989). 
     

Además de la labor académica que realizaba con la mencionada pasión, Couve incursionó en la literatura; en diversas novelas desarrolló sus teorías sobre el arte, a la vez que encontraba otra posibilidad de expresión para su particular poética.
En el área de la literatura publicó los siguientes títulos: Alamiro (1965); En los desordenes de junio (1974); El Picadero (1974); Tren de cuerda (1976); La Lección de pintura (1979); El Pasaje (1989); La copia de yeso (1989); El cumpleaños del Sr. Belande (1991); Balneario (1993); La comedia del arte (1995); Cuarteto de infancia (1997) y Cuando pienso en mi falta de cabeza (editado de forma póstuma en 2000). Como escritor perteneció a la Generación del 68 junto a Skármeta, Wacquez y Carlos Cerda, entre otros.
Adolfo Couve fue un importante profesor de Historia del Arte y de Estética en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, que se desempeñó en ese cargo por muchos años, logrando, con el enérgico discurso de sus cátedras, marcar sustancialmente a varias generaciones de artistas e historiadores del arte. Sus clases, cortas pero intensas, versaban sobre las cualidades transformadoras de la obra de Cézanne, el manifiesto sobre el claroscuro reflejado en  'La Ronda Nocturna' de Rembrandt o la maravilla pictórica de alta complejidad barroca de 'Las Meninas', de Velázquez.


La Obra de Couve


Couve utiliza el óleo sobre tela como principal técnica, y desarrolla tres géneros:  el retrato, bodegones y paisajes, principalmente playas de Cartagena.
Sus pinturas se constituyen en torno a la sencillez: con trazos rápidos de gesto único, representa pocos objetos en la tela, dejando amplios espacios vacíos.  El tema aparentemente conciso; deja notar que es sólo la excusa del pintor,  para volcar su necesidad de expresar algo a través de su pintura, ese algo supuesto, hace una patente demostración de la verdad de la obra de Couve.



Joven leyendo (1972)


Lo fundamental para él, es la pintura que se piensa a si misma, por lo tanto, Couve evade los detalles de los paisajes o personas al pintarlas esencialmente en lo que se refiere a juegos de luces y sombras. La perspectiva clásica no es importante, emergen el color y la textura tal como brotan de él las pinceladas. El cuadro muchas veces muestra el blanco del lienzo en espacios en que el pintor simplemente no quiso aplicar pasta. La espontaneidad de su trazo es asi, la pintura es un artificio.



Naturaleza muerta con tintero rojo


La economía que yo persigo en el lenguaje es para que salga una cosa fome, 
porque lo fome para mí es lo entretenido. 
Está todo saturado de entretención. Veo una película entretenida y al tiro me aburro, pero si aparece por ejemplo una señora de clase media preparando sánguches en la televisión, ahí me enchufo. 
Donde no pasa nada, pasa todo; no pasa nada, pero pasa todo lo mío. 
Valoro a las personas sobre las que no se sabe nada; a las personas que pasearon por la terraza de Cartagena el año 30 con un hijo de la mano y no fueron para ninguna parte; a los que ocuparon piezas en las residenciales, que abrieron los cajones y se fueron.



Sin título





Couve era un hombre abandonado a la sencillez, sus ropas y su andar eran desgastados, y no se debía al azar, él lo sabía, y asi era el. Paso a citar a Valentina Schuze, que dice de Couve: "El artista relaciona la experiencia del arte y la belleza con el espectáculo indescriptible del entorno natural, que, a través de la simpleza de sus líneas, sostiene y posibilita la vida del hombre, tal cual como el arte sostiene y posibilita la expresión sensible e inestable del trazo del pintor en la dicción de la apariencia. Cualidades explícitas del signo estético Couveano, donde la presencia lingüística y la infinitud del sujeto anónimo, desaparecido e inmortalizado por la producción artística, se conjugan comoinscripción de belleza. "
Cristian Warnken pregunta a Adolfo Couve en su última entrevista:




¿Por qué para ti la belleza está en lo deteriorado?
No sé, pero ahí está- es que no sabemos lo que es la belleza, la belleza es esquiva, yo sé donde no está. ¿Dónde no está? No está en los malls, ni en el fútbol, ni en las teleseries, ni en lo brillante, ni en el arribismo, ni en la gente que corta los árboles y no respeta la naturaleza.
¿Por qué?
Porque cuando una cosa es bella... Es lo mismo decir mar que decir pirámide, es lo mismo decir árbol que madonna de Rafael. Esos son artistas extraordinarios que han podido poner en la lista de lo que existe lo que no existía y que la naturaleza necesitaba. ...Que la naturaleza del hombre necesitaba para retener la infinita existencia del Cosmos en su propia existencia, en la producción artística devenida obra insigne y contemplada a lo largo del tiempo.


En cuánto a la literatura de Couve, no se aleja de lo que era la pintura para él.  El arte de Couve detestaba la anécdota, y esto se aplica a su obra literaria, donde la sencillez de los personajes confirman la idea de belleza que este artista quiso siempre entregarnos.


A continuación les dejo un enlace  del proyecto patrimonio, donde pueden leer esbozos de su obra literaria, y las entrevistas que se le hicieron.


Quizas el nunca lo supo, o no quiso saberlo, pero su pintura nos deja un inmenso legado y una lección de sencillez,  logró a través de la sencillez embestir sus telas de una pulcritud insuperables.  La soledad de sus personajes revelan un poco su propia soledad, los colores son muy limpios y puros.  Poca pasta, como él tanto nos decía, "...la luz se empasta, la sombra no"..  rígido en su técnica, pero el resultado es muy cálido y lo ménos rígido.  Couve era un  artista, tanto en su literatura como en su pintura, no pudo o no era su tiempo el superar o igualar a los renacentistas ni barrocos, pero lo que su pintura nos muestra  es muy bello y refleja lo que él era como artista.  Un gran artista.


El Arte Griego

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Introducción
Al hablar de belleza en el arte, no se puede dejar de penetrar en la cultura griega y su legado en cuánto a los cánones que los griegos crearon con respecto a su concepción de belleza en el arte, y las hermosas obras que gracias a que Roma copió y guardó, aún se conservan.
Lo que quiero decir, es que sin la concepción de los griegos de la belleza, no tendríamos un parámetro  para medirla.  Sin los cánones que ellos establecieron y que nos dejaron como ejemplo.  Aunque al hablar de perfección me suena un poco neurótico el término dentro de lo que uno conoce como arte. 
Siempre hay un oficio que seguir para poder desarrollar una técnica que nos lleve a buscar lo mejor que podemos hacer.  Los griegos nos legaron cánones que según sus observaciones, servirían para concebir una representación del hombre perfecta, en la escultura. Esta capacidad, que si bien es una característica de su cultura, la podemos utilizar y asi comprender su legado y también mejorar nuestras propias facultades artísticas.
Grecia es una civilización quizá más mágica que la de los egipcios.  Los griegos compartieron con el resto de las civilizaciones sus descubrimientos.   Por ser una cultura de características más individualistas, Egipto se guarda para sí sus misterios y solo nos los revela con un lenguaje propio,  el que hemos tenido que estudiar durante bastante tiempo para poder entender y traducir.  Grecia se convierte en una cultura universal  que llega a todas las demás culturas de su época, y se expande de tal manera que aún ahora tenemos como ejemplo en el arte y la belleza, la perfección que lograron con su técnica artística.
El arte griego se revela al mundo a través de su arquitectura y de su escultura.
Todo esto que arduamente trato de explicar tiene un fondo muy simple.  Si la comparamos con la de los egipcios, la geografía de los griegos era bastante más accesible que el desierto desolado, inmenso y hermético donde les correspondió vivir a los egipcios. He ahi la diferencia de estas dos culturas.  El aislamiento de Egipto, y la proximidad de Grecia hacia otras culturas y civilizaciones marcan la diferencia en la concepción de vida de estas dos culturas.
Grecia es un fecundo terruño en que el paisaje inspira directamente al artista, haciéndose el propio paisaje modelo de sus obras.  Por ejemplo, las reducidas dimensiones del país y la variedad de parajes.  La naturaleza no se les presentó ante los griegos con una sensación absorbente de la grandeza o la impresión inquietante de accidentes geográficos prodigiosos. 


Se les apareció con un encanto familiar. Un mundo físico para ser admirado y querido dulcemente; forzosamente los sentidos afloraban sin provocar resistencias del espíritu. Un museo de bellas imágenes se ofrecía de manera natural, cuya configuración precisa se fundía en los recovecos de la memoria, de un ritmo general que actuaba de moderador del gusto y de guía de la mano del artista.
Es asi como la civilización griega se considera una de las épocas más brillantes de la historia de la humanidad por sus aportes la filosofía, el arte y el saber general. En lo referente al arte, es evidente como sus ideales y logros influyen en el arte occidental hasta bien entrado el siglo XIX. Las ideas rectoras de la filosofía que moldeó su cultura en general son humanismo, idealismo y racionalismo.
El humanismo griego exalta al hombre como "medida de todas las cosas", se concebía como la máxima de las creaciones y su capacidad para razonar como la mejor de sus cualidades. En relación íntima con el racionalismo surgió el idealismo, que dominó al arte griego. El idealismo trataba de representar el mundo como lo percibía la mente, en lugar de cómo lo captaban los sentidos. Estas ideas se plasman en la arquitectura y en la escultura con la aplicación de los conceptos de orden arquitectónico y canon de belleza, que se define intelectualmente como la armonía de las partes en el todo. De este modo el estilo artístico desarrollado por la cultura griega, se caracteriza por la búsqueda de la belleza ideal. La aportación artística griega resulta inconmensurable a la vista de los siglos, pero ya gozaba de una enorme trascendencia y reconocimiento en su propio tiempo. La aportación artística griega resulta inconmensurable a la vista de los siglos, pero ya gozaba de una enorme trascendencia y reconocimiento en su propio tiempo. Los artistas eran personajes apreciados socialmente y su prestigio era directamente proporcional a sus habilidades artesanales. El templo fue sin duda, uno de los legados más importantes de la arquitectura griega a occidente. Con el tiempo, estos edificios de mármol blanco, tintados con colores vivos, se van estilizando y se desarrollan los tres órdenes arquitectónicos, soluciones estructurales y ornamentales sometidas a principios racionales, que presuponen proporción entre las partes, medida y armonía, y que caracterizan, las distintas etapas de la arquitectura griega.  
Cultura y Sociedad
La edad media helénica representa un período de transición y ajustamiento durante el cual el pueblo helénico crea las bases de su propia civilización, se organiza socialmente y madura poco a poco sus dotes intelectuales y artísticas. La sustancial novedad del mundo griego y de sus manifestaciones artísticas es también una consecuencia de la nueva organización social. Los temas tratados por los artistas sumerios, egipcios, asirios o persas eran, en cierto sentido obligatorios: se debía exaltar la divinidad o al soberano, según las rígidas normas impuestas por la corte o por los sacerdotes. En la Hélade se afirma, en cambio, la ciudad-estado independiente y democrática; en ella todo individuo incluso el artista, tiene la posibilidad de expresarse con la más completa libertad. Esta libertad representa la condición ideal para el desarrollo de cada género artístico. En el período más antiguo de las organizaciones en tribu, las ceremonias religiosas de la sociedad griega se desenvolvían en pequeñas capillas ubicadas en el interior de los palacios de los aristócratas que imponían su poder a los súbditos. Pero con el nuevo régimen democrático se hizo necesaria la construcción de edificios sagrados para recoger las manifestaciones religiosas de una multitud de devotos. Nacieron así los templos, destinados además a constituirse en la expresión del sentimiento de nacionalidad que siempre distinguió al pueblo heleno.
El Arte
Lo que distingue el arte griego de todos los precedentes es su fuerza tanto moral como estética; o sea la importancia que se le da a la idea de lo justo y de lo bello. Los griegos descubrieron el equilibrio entre el sentimiento, las pasiones humanas y el orden racional que gobernaba el universo. Consideraron al hombre como medida y símbolo de este equilibrio que concilia las dos tendencias opuestas de la naturaleza: razón e instinto, orden y fantasía. Expresaron admirablemente estos conceptos en su arte, al que imprimieron un carácter verdaderamente único e inigualable. La concepción del arte griego no va a responder a criterios religiosos, en cuanto que no se trata de una religión revelada, ni tampoco impuesta por la clase dominante, sino más bien fue la expresión de un pueblo que creó un complicado entramado mítico para dar respuesta a íntimas interrogantes sobre el origen del mundo. Así, el artista griego es un ciudadano libre que ejercita libremente su profesión, sin ataduras ni condicionamientos impuestos por la autoridad, creando un arte que es la manifestación del sentir estético de un pueblo, que lo interpreta como “mimesis”, imitación de lo bello natural, y para quien la belleza posee un carácter matemático y se identifica con la proporción geométrica. Por ello estos artistas crearon unos sistemas proporcionales, canónicos, basados en la experiencia natural como reflejo de la propia armonía que rige la Naturaleza. La figura humana centró el interés del artista griego, y el escultor en particular atendió a sus formas anatómicas como organismo vivo y a la relación proporcional entre sus partes como ideal y fundamento de belleza, en busca de la expresión de un idealismo que trasciende lo sensitivo.
La cultura griega, con respecto a otras civilizaciones fue de mucho más breve duración: basta un milenio para encuadrar su nacimiento, la brillante época de su florecimiento y su decadencia sucesiva, pero en compensación realizó un arte tan maduro, tan perfecto en todas sus manifestaciones que continúa siendo todavía la base de la cultura y del arte occidental.    Arte y Arquitectura
La función principal de la arquitectura, la pintura y la escultura monumental fue de carácter público ocupándose de asuntos religiosos y de la conmemoración de los acontecimientos civiles más importantes, como las competiciones atléticas. 
La prosperidad del arte industrial era entre los griegos una fuente de riqueza.  Era también un motivo de honor:  Ensalzaron a los mejores ceramistas de igual modo como honraron a pintores y escultores.    
La Pintura
No se sabe gran cosa de lo que fue la pintura griega del siglo IV antes de Jesucristo, aunque se conozcan nombres de artistas famosos.  Han desaparecido las obras y solamente quedan las descripciones literarias, indicándonos para la pintura una evolución análoga a la de humanización de la escultura coetánea:  un paso de los temas mitológicos a los temas de vida familiar y social, conquista de la expresión característica individual , graduación de la intensidad de dolor en varios personajes.
 
Primero las vasijas  cerámicas eran decoradas con la técnica de las figuras negras que se pintaban en engobe negro sobre el color rojo de la arcilla.
Luego, los vasos decorados con la técnica de las figuras rojas, una técnica pictórica a la inversa, es decir, el fondo se pintaba de negro, dejando las figuras en el color rojo de la arcilla.
Finalmente el apogeo de la pintura alegórica y del retrato.  El más importante progreso fue logrado desde los últimos años del siglo V, cuando los pintores aprendieron a sombrear sus figuras y a dar a sus obras la sensación espacial y la sensación volumétrica.
Los contactos comerciales por vía marítima con Asia Menor y Oriente Medio van a relacionar las dos corrientes fundamentales que darán origen al arte griego: 
  • La dórica, formalista, con tendencia a lo simbólico y abstracta en lo decorativo, que aporta un riguroso sistema proporcional y 
  •  la jónica, más naturalista y sensible, que proporciona el gusto por la riqueza ornamental de tradición oriental - seres fabulosos, plantas y animales- y un sentido más esbelto de las proporciones.
La arquitectura se manifiesta en Grecia, en torno a notables disposiciones constructivas propias para las asambleas políticas y para la práctica de los deportes, pero fue para la creación del templo que trabajaron principalmente los artistas.
El templo, cuya función era la de albergar la imagen antropomórfica de la divinidad, participa igualmente del carácter público y democrático de la sociedad.
La columna tuvo un carácter protagónico como elemento constructivo, para completar nuestra visión sobre los distintos tipos de templos, fijaremos entonces, nuestra atención a las variantes de columnas utilizadas por los constructores griegos, las cuales vienen a constituirse en símbolos de los componentes étnicos que formaron la Grecia histórica, la oriental y la occidental.  
Las columnas griegas
Todo orden consta de dos partes esenciales:  una sustentante, constituida por la columna, y otra sustentada, que es el entablamento, guardándose entre ellas una estrecha relación proporcional.  La columna se articula en tres elementos:  basa, fuste y capitel; el entablamento, a su vez, consta de arquitrabe, friso y cornisa.
Existen tres órdenes arquitectónicos en la arquitectura griega que distinguimos gracias a la forma de articularse proporcionalmente estos elementos entre sí: el estilo dórico, el jónico y el corintio.                                                                                                                                          
El más antiguo, el Orden Dórico(1), la columna no tiene basa, descansa sobre un fuste abombado y estriado. Su capitel consta de un equino que era un elemento redondo en forma de almohadilla y un bloque cuadrado llamado ábaco. Ambos elementos eran piezas robustas colocadas a escasa distancia para sujetar el peso de la mampostería.
El entablamento está formado por el arquitrabe liso, un friso de triglifos y metopas con relieves y una cornisa. 
El Orden Jónico(2)  se formó en la Jonia como resultado de la fusión de elementos de tradición egea y asiática.  La columna es más esbelta que la dórica, tiene una basa moldurada, fuste acanalado y un capitel con forma de almohadilla plana que se enrolla en dos volutas bajo el ábaco; el entablamento está formado por un arquitrabe con fajas o bandas horizontales, friso con relieves,  y cornisa con dentículos y una moldura de flechas y ovas.
El Orden Corintio(3) nace como variante del capitel jónico.  El capitel, más ornamentado, consta de varias hileras superpuestas de hojas de acanto, acuáticas, etc.  Según los casos, que forman generalmente volutas en los ángulos bajo el ábaco.
El desarrollo del arte griego dura aproximadamente un milenio, y se ha dividido en tres etapas:
Medioevo Helénico (1000 - 700 a.C.)
Arquitectura
Los primeros templos griegos eran de madera y adobe, de dimensiones bastante modestas, en ambiente rectangular.  Dado el material empleado, estos templos no han perdurado
Escultura
No se puede hablar de tendencias estilísticas a propósito de los más antiguos ejemplos están los Xoana, que eran figuras de madera, que se obtenían uniendo a un tronco central cilíndrico miembros y cabeza someramente modelados aparte.
Cerámica  
La decoración consiste en motivos geométricos (círculos, triángulos,  cruces) trazados en negro sobre la superficie roja de la vasija:  también con figuras humanas geometrizadas.  Algunos de estos vasos son de proporciones monumentales y superan, incluso, el metro de altura.
Época Arcaica (700 - 480 a.C.)
Arquitectura
Se sustituye la madera por la piedra, se alarga la planta rectangular originaria y las columnas son de proporciones más bien robustas y están colocadas bastante cerca una de la otra, para sostener mejor el entablamento, que se ha vuelto, con el uso de la piedra, muy pesado.   
El estilo dórico (que aparece en el Peloponeso, en Italia meridional y Sicilia) tiene como elemento característico la columna dórica.  El entablamento consta de un arquitrabe liso, de un friso (compuesto de metopas y triglifos alternados con matemático rigor) y de una cornisa.  
Escultura
A las primeras esculturas de madera siguen, en este período, obras de diferentes materiales: marfil, hueso, terracota, bronce y mármol.  Los temas más recurrentes son el del joven en pie y desnudo, y el de la doncella, vestida, de pie o sentada. 
La figura aparece inmóvil y rígida con los brazos tiesos a lo largo del cuerpo y con una de las piernas dando un paso adelante.  La expresión del rostro presenta generalmente una sonrisa fija; los cabellos, largos y rígidos, descienden sobre la espalda entrelazados en trencillas paralelas.  La estructura de algunas estatuas de mujer es extremadamente simplificada, recuerda el tronco de un árbol o el fuste de una columna.  Los pliegues, tratados en forma paralela, uno al lado del otro, conforman una vestimenta que apenas logra animar el conjunto.
Cerámica  
La decoración cerámica en este período toma sus motivos del arte asirio y egipcio:  conjunto de animales fantásticos, dispuestos en fajas paralelas, cubren los vasos.  Se impone la técnica de las figuras en rojo (cerámica de Atenas):  en éstas se reserva el color natural rojo-ocre del vaso, mientras que el fondo está cubierto con un barniz negro brillante.  Los detalles internos de las figuras son trazados con delgadas líneas negras o de color, violeta o blanco.  
Luego, aparece una importante innovación:  las figuras son diseñadas en negro sobre el fondo natural del vaso, mientras los detalles internos están incisos o puestos en relieve con colores.  La nueva técnica, además de ser menos costosa, permite al artista una libertad mayor y se afirma cada vez más.  
Período Clásico (480-323 a.C.)
En este período se aprecian dos estilos en la escultura clásica.
Estilo Severo (480-450 a.C.)
Arquitectura
Las formas dóricas se tornan más ligeras por el influjo jónico:  el fuste de la columna se vuelve más esbelto.  Pero en este período, se retorna a formas más macizas y pesadas, como en el período antiguo.
Escultura  
Se abandona la frontalidad, la articulación más grácil y flexible de la figura en movimiento, el atento estudio de la anatomía, caracterizan a toda la producción escultórica de este período.  La técnica de fundición del bronce evoluciona.  Los rostros dejan de ser impasibles y pierden su fija sonrisa arcaica:  expresan toda la gama de sentimientos;  las cabelleras masculinas no caen rígidamente sobre las espaldas, sino que están recogidas como en un casquete de pequeños rizos que a veces esconden parte de la frente. Su temática generalmente evoca a los dioses de la mitología griega.    
Pintura y Cerámica
No ha quedado nada de la producción pictórica de este período.  Se sabe que se produjeron importantes innovaciones.  Existe un primer esbozo de perspectiva y se les añade algún elemento ornamental. 
Estilo Áureo (450-323 a.C.)
Arquitectura
Se funden los elementos dóricos y jónicos.  El Partenón, templo de orden dórico, muestra un friso continuo (elemento jónico), y las columnas son jónicas.  Se afirma el orden corintio, frecuentemente combinado -sobretodo en el interior de los edificios- con el orden dórico.  Incluso en el estilo jónico aparecen modificaciones:  el tratamiento figurativo del friso es substituido por una hilera de dentículos, como en los tiempos más antiguos.
Escultura  
  Se conservan bellos y fastuosos los frisos con sus decoraciones escultóricas, los frontones y las metopas del Partenón.  Obras creadas por Fidias, las que son poderosas y solemnes:  los cuerpos están tratados en grandes planos, y sobre todo, los femeninos, los paños muy plegados aligeran la solidez del todo.  En el largo friso escenas de personajes en movimiento alternan con las de figuras estáticas, pero de todas ellas emana una nueva sensación de compuesta serenidad íntima.  Los rostros han sido notablemente idealizados;  es decir, que se apartan del naturalismo retratista para crear arquetipos .  
Escultores: 
Mirón
El Discóbolo
El estudio anatómico fue su principal preocupación.  Cada músculo, cada tendón del atleta es revelado con sabiduría en el momento de su máximo esfuerzo y tensión;  no se presta atención, en cambio, a la expresión del rostro.  
Policleto
Doriforo  
También estudia el cuerpo de los atletas jóvenes pero busca captar las actitudes del reposo:  sus figuras son más sólidas, no excesivamente esbeltas, y de cabeza pequeña.  Sus miembros han sido dispuestos con la intención de alternar efectos de acción y reposo.    
Praxíteles
Venus de Cnido
Amó los delicados contrastes de valores, dio una gracia femenina a los cuerpos masculinos y prefirió representar la figura de la mujer, que fue el primero en mostrar completamente desnuda. Los rostros de sus creaciones traducen una soñadora melancolía. En sus figuras, que nunca son tensas, no se subraya la acción muscular: por el contrario, aun los dioses más jóvenes y robustos son representados en actitudes de lánguido abandono.
Lisipo
Atleta
A diferencia de Policleto, aunque el tema es el mismo, las figuras son más esbeltas y mucho más nerviosas, las piernas son muy largas y aparecen abiertas; los brazos, tendidos hacia adelante, determinan un espacio tridimensional; la cabeza es pequeña. Con Lisipo nace un nuevo género: el del retrato, destinado a tener un éxito notable en el arte helenístico y en el arte romano.
Pintura 
Los pintores de esta época pintaban ya sus cuadros con cuatro colores -blanco, rojo, negro y amarillo- logrando dar la sensación de la perspectiva y de las sombras obtenidas con un plumeado (líneas entrecruzadas) trazado a lo largo de la línea que delimitaba las figuras. No ha perdurado ninguna de estas pinturas y sólo sabemos de ellas por referencias literarias. La pintura en cerámica siguió los mismos lineamientos.
Período Helenístico (323-30 a.C.)
 
Arquitectura  
Los templos helenísticos muestran una nueva monumentalidad por sus proporciones. Se mezclan los órdenes jónico y dórico; el orden corintio, es usado en forma aislada. Aparecen los edificios públicos de planta rectangular, divididos en varias naves por hileras de columnas (anticipación de la basílica romana). Son típicos también los altares monumentales construídos sobre basamentos adornados con relieves y dotados de grandes escalinatas de acceso. Su aspecto de conjunto es teatral.  
Escultura
Las tendencias estilísticas de la escultura helenística son diversas y contrastantes. En la escuela de Pérgamo surgen obras de contenido fuertemente dramático: las figuras de hombres y dioses en lucha se caracterizan por su movimiento agitado; las expresiones de los rostros están marcadas con vigor y a veces las altera el terror; las cabelleras caen desordenadamente sobre la espalda, mientras los paños se arremolinan al viento: el efecto del conjunto es similar al que se logra en el estilo barroco del siglo XVII de nuestra era.  
 Galo moribundo
 
 
El galáta suicida
 
Algunos artistas prefieren, en cambio, inspirarse en temas menores y graciosos de la vida cotidiana, dando así vida a escenas costumbristas; o bien representan a faunos y sátiros danzando o amorcillos con animales; otros ejecutan obras de un verismo desconcertante, en que subrayan los rasgos de la vejez y de la miseria. So frecuentes los retratos de poetas y pensadores en que el escultor traduce con acierto el carácter o el alma de un personaje, más que sus rasgos individuales. Nace un nuevo interés por las formas y los temas arcaicos (korai, procesiones de ninfas, etc.), reelaborados de acuerdo con una preferencia por las líneas sinuosas y los efectos rebuscados, del todo ajena al legítimo espíritu de la Grecia más antigua.  
El Laooconte
 
  
Eros y Psíquis 
 
   
El Toro Farnesio
 
 Venus de Samotracia
NOTA:  Todas estas esculturas fueron copiadas por los romanos y son éstas reproducciones las que perduraron para que pudieramos apreciarlas.
Pintura 
Tal como sucede en la escultura, los temas caros a los pintores helenísticos son extraídos de la vida cotidiana o de escenas idílicas o míticas. Una técnica muy usada es la llamada “somera”, que es la de las pinceladas espontáneas y las manchas de color.